Estados Unidos vs un libro llamado "ULYSSES” (1)
Se cumplen 53 años de dictadura comunista en Cuba
Sin
la venia ajena
"...
bajo el cinismo de ULYSSES, se esconde una gran piedad”
Umberto Eco
Un "Ulysses" entre frou-frou, pendejadas eróticas y otras lencerías
literarias
Exactamente, eso fue lo que le ocurrió a James Joyce; un escritor de origen irlandés autor de esta obra, tan significativa dentro del
movimiento modernista generado en la Francia desde mediados del siglo XIX. Cierto que el autor la escribió a inicios del siglo XX (circa, 1915) y fue publicada en París por la editora Sylvia Beach corriendo 1922, mientras que Inglaterra debió esperar mucho mas tarde, hasta 1936. El modernismo, salvo excepciones, devino contrapartida
de los últimos hálitos del romanticismo, al cual superó en cuanto a la economía de los recursos en la creación literaria.
Mientras, el escritor se tambaleaba con su obra bajo el sobaco, en busca de un editor y lo encontró paradójica mente en 1918, en Ezra Weston Loomis Pound, de cuya amistad Joyce renegaría más adelante. Pound, era un norteamericano oriundo de Idaho asentado en Londres; muy amigo y eventualmente secretario de W. B. Yeats. Siendo un talentoso escritor joven, a la sazón fungía paralelamente como editor de revistas literarias norteamericanas.
Mientras, el escritor se tambaleaba con su obra bajo el sobaco, en busca de un editor y lo encontró paradójica mente en 1918, en Ezra Weston Loomis Pound, de cuya amistad Joyce renegaría más adelante. Pound, era un norteamericano oriundo de Idaho asentado en Londres; muy amigo y eventualmente secretario de W. B. Yeats. Siendo un talentoso escritor joven, a la sazón fungía paralelamente como editor de revistas literarias norteamericanas.
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| James Joyce Zurich, 1918 |
Ello fue debido a que estos autores, asentados en el París atontado aun por los embates de la conflagración recién concluida, además de otros sitios europeos, ;atravesaban en general una situación económica difícil durante el transcurso de la pos I Guerra Mundial (IGM).
No pareció
extraño que por su parte, aunque un poco tarde, se había unido a este modernismo (escandaloso para el puritanismo español); la denominada “Generación
del 98”; surgida a golpes y porrazos en España a finales del siglo XIX.
Porque los literatos españoles, despertaron azorados bajo el desastre arrollador que significó la derrota española en la guerra Cubano-hispano-americana de 1898. De ahí, que estos acontecimientos convulsivos para la vergüenza nacional, dejaron una impronta modernista permanente en la literatura ibérica.
Esta generación, de inmediato, se sumergió en el estilo que preconizaba la belleza sensorial y la huida del mundo real, utilizando lo barroco, tropos, metáforas, alegorías, símiles y un lenguaje de pureza sin igual, Cualquier retorica que les alejara de lo que no deseaban advertir ni aceptar como parte intrínseca del mundo actual.
Era la sumisión al criterio del desvanecimiento en el mundo real, para reaparecer en el irreal. Claro que la fuerza creativa de Joyce nunca pareció intentar el igualarse a la de un Charles Pierre Baudelaire. Este poeta parisino, se enquistó y permaneció emboscado en un modernismo muy particular, del mayor frenesí sicodélico. joder
A estos fines se enfrasco en utilizar por esta vertiente el simbolismo, parnasismo y romanticismo; pero amarrado a su obsesión de épater (baiser) la bourgeoisie (escandalizar (joder) a la burguesía), como materia prima de sus discursos poéticos.
Porque los literatos españoles, despertaron azorados bajo el desastre arrollador que significó la derrota española en la guerra Cubano-hispano-americana de 1898. De ahí, que estos acontecimientos convulsivos para la vergüenza nacional, dejaron una impronta modernista permanente en la literatura ibérica.
Esta generación, de inmediato, se sumergió en el estilo que preconizaba la belleza sensorial y la huida del mundo real, utilizando lo barroco, tropos, metáforas, alegorías, símiles y un lenguaje de pureza sin igual, Cualquier retorica que les alejara de lo que no deseaban advertir ni aceptar como parte intrínseca del mundo actual.
Era la sumisión al criterio del desvanecimiento en el mundo real, para reaparecer en el irreal. Claro que la fuerza creativa de Joyce nunca pareció intentar el igualarse a la de un Charles Pierre Baudelaire. Este poeta parisino, se enquistó y permaneció emboscado en un modernismo muy particular, del mayor frenesí sicodélico. joder
A estos fines se enfrasco en utilizar por esta vertiente el simbolismo, parnasismo y romanticismo; pero amarrado a su obsesión de épater (baiser) la bourgeoisie (escandalizar (joder) a la burguesía), como materia prima de sus discursos poéticos.
Ello es palpable
cuando atenidos a los resultados de los choques de Baudelaire con las
autoridades francesas a causa de su obra “Les
Fleurs du Mal” y otras consideradas obscenas –especialmente con la edición de
1868–; se observa que la censura de ciertos poemas simbólicos de Baudelaire,
impuesta desde entonces, no fue sobreseída en Francia hasta 1949. Un verdadero
horror, por lo tardío de la corrección.
Joyce no escapó
al fenómeno generacional anterior, sin embargo, ya corriendo las dos primeras décadas
del siglo XX; se apareció con su “Ulysses”
trascendental, escapando así en alguna medida del sello finisecular de la arrolladora
corriente española.
Se
trataba del ya mencionado “Ulysses”,
obra de un novelista y poeta modernista, acelerador o mejor, catalizador del
modo de escribir vanguardista de la literatura inglesa; no obstante a quien ya por entonces le molestaba otro literato, el americanito", tal así le mencionaba. Este colega de letras, fue quien inicialmente llegó a ser su impulsor primario, el afamado poeta y crítico literario Ezra Pound (2).
Un Ezra, divorciado de James y enyuntado con
el “fascio”
Este
último, por azares del destino, perdería su fe en Inglaterra y desviaría su
rumbo exitoso en el mundo democrático para caer; sorpresivamente; en la
idolatría desmesurada de dos de los líderes políticos más controversiales de la pos guerra
(IGM). Claro, después que hagamos un aparte sanguinario a Vladimir Ilich Ulyanov (aka, “Lenin”) y su cohorte de bolcheviques andrajosos, asesinos por puro placer. El
poeta, Pound, se durmió también en brazos del anti semitismo. Una cadena de errores que le condujeron al abismo.
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| Ezra Pound, 1913 Según Alvin L. Coburn |
De ello, tales arribos independientes iban convoyados de alias y apodos rimbombantes, imposibles de caber y así fue, en la gaveta de sus respectivos Superegos. Europa primero y el Mundo entero despues, fueron estremecidos como nunca antes.
Como
siempre sucede con estos sociópatas (ver los Castro y sus discípulos dilectos, los
líderes enajenados del Eje Apocalypto,
ALBA). Hitler se auto denominó y lo cual ordenó que fuera repetido por sus
voceros tales como Goebbels, Himmler o la misma Leni Riefenstahl (cineasta sujeta el Ministerio de
Propaganda), y con el aka, “Der Führer”.
Debe
entenderse que el uso de apodos (nombretes), es una adicción de los líderes
totalitarios; los cuales como todos aquellos que se
consideran providenciales, por la metamorfosis de la propaganda oficial que los convierte en semidioses regentes por encima de la canalla (el pueblo común) a la cual aborrecen.
A estos políticos, les
resulta imposible ejercer su minuciosa labor genocida sobre los nacionales a los cuales
prometen cuidar, no atropellar; sin adornarse de un alias que identifique
su Ego, ajeno a partidos políticos o religiosos, separados de su nombre
original (4). Todo forma parte de un trauma falso acerca de vinculaciones celestiales.
Estos
líderes perversos, piensan que tal práctica les trae o adiciona ciertos oropeles
de fascinación ante el aburrimiento perruno de las masas obedientes, después de ser envilecidas.
En el
caso del americanito paisano –Pound– encajado dentro del grupo democrático resplandeciente de la denominada "Generación Perdida" (5), a Joyce, su colega de letras y avatares
literarios (a causa de un cúmulo de razones o sinrazones), el inefable Pound, le resultó
intragable a Joyce
Es que los
personajes de “Ulysses”, aunque según
la trama andaban desilusionados con los tiempos en que vivieron, Leopold Bloom
y Stephen Dédalus; los personajes principales en la obra, se enterarían años más tarde del
significado explosivo de todo aquello que hicieron un cierto día en Dublin.
Por
entonces, bordeando sorpresas del Doomsday
(6) junto con Molly Bloom; fue cuando dejaron fluir desde sus
conciencias largos monólogos interiores. Tal estilo literario, además de los
diálogos multiformes, crearon una corriente espontánea alimentada por un buen número
de autores.
Ambos
personajes masculinos, tampoco ella, no podían estar al tanto de que la
narrativa descriptiva de ese otro de los tantos días aciagos, estaría bajo la
mirilla fiscalizadora de los aduaneros norteamericanos. Porque Joyce, conocedor
del impacto literario, se situó como meta cautivar al lector norteamericano.
Ello
sucedió en ocasión de la entrada a los EE.UU de este libro relacionado con dicha saga. Se trataba de “Ulysses”,
mejor, con el trasfondo del avatar mitológico del héroe y aventurero homónimo (Ulises u Odiseo, el de
la “Ilíada”), un personaje inventado
por Homero; o sencillamente, reconformado por este reseñador de historias míticas,
Los
oficiales de Aduanas actuaron entonces en base de la McKinley Tariff Act (1890), por cuya Acta se
facultaba al Bureau de Aduanas de EE.UU –y sustentado en una percha colgada al cuerpo del espíritu
original de la ley–, a que sus oficiales confiscaran cualquier libro importado
considerado obsceno.
En 1930 el
asunto explotó públicamente en las Cortes Federales, de donde los cuños de "libelo" u "obsceno" sólo podían ser aplicados bajo la
Sección 305 del Título 19 del Código.
Estas son
facultades legales típicas que en los estados modernos molestan a algunos, sin
embargo, constituyen dispositivos de protección de la sociedad y los valores
éticos y morales del ciudadano común.
Iniciada
la IGM, la práctica de la censura estatal, se hizo común.
Ello devino en que la literatura como medio expresivo de influencia moral, ética y política, de inicios limitada a los alfabetizados pudientes de comprar la prensa escrita o los libros; quedo impactada por la aparición de la nobel industria cinematográfica, muy hábilmente explotada por los bolcheviques.
Ejemplo palpable es "Acorazado Potemkim" (Bronenósets Potiomkiny) de Sergei Eisenstein, 1926; considerado uno de los filmes más importantes en la Historia de la Cinematografía, de cuyas experiencias se nutrieron de inmediato, los nazi-fascistas.
Cada sistema totalitario, durante todo el siglo XX y todavía en el siglo XXI, ejerció y ejercen paralelamente la censura bloqueando el habla, oído, visión y pensamiento de todos y cada uno de sus ciudadanos, incluyendo a su cómplices en estas fechorías. Cada vez más, el ciudadano común quedó aislado y a merced de los opresores. No siempre, los intelectuales advirtieron la presencia d estos desmanes.
Ello devino en que la literatura como medio expresivo de influencia moral, ética y política, de inicios limitada a los alfabetizados pudientes de comprar la prensa escrita o los libros; quedo impactada por la aparición de la nobel industria cinematográfica, muy hábilmente explotada por los bolcheviques.
Ejemplo palpable es "Acorazado Potemkim" (Bronenósets Potiomkiny) de Sergei Eisenstein, 1926; considerado uno de los filmes más importantes en la Historia de la Cinematografía, de cuyas experiencias se nutrieron de inmediato, los nazi-fascistas.
Cada sistema totalitario, durante todo el siglo XX y todavía en el siglo XXI, ejerció y ejercen paralelamente la censura bloqueando el habla, oído, visión y pensamiento de todos y cada uno de sus ciudadanos, incluyendo a su cómplices en estas fechorías. Cada vez más, el ciudadano común quedó aislado y a merced de los opresores. No siempre, los intelectuales advirtieron la presencia d estos desmanes.
Los medios,
a los cuales después reforzaron actividades de influencia masiva; descomunales y peligrosas en extremo; como son la Radio y la TV, se convirtieron en elementos
formidables de propaganda política, diversionismo ideológico, confusión y envilecimiento de los ciudadanos.
De ello, tomaron ventaja y devinieron armas psicológicas muy beneficiosas a los estados tiránicos, inicialmente y en especial los nazi-fascistas como Alemania, Italia, Japón, Hungría, Eslovaquia, Rusia y el resto de otros integrantes del bloque comunista de satélites soviéticos.
Perduran, el resto de los países comunistas, maoístas o teocráticos; tales son China, Vietnam, Norcorea, Cuba, Venezuela, los integrantes del Eje Apocalypto (ALBA) y el resto de los países islámicos.
De ello, tomaron ventaja y devinieron armas psicológicas muy beneficiosas a los estados tiránicos, inicialmente y en especial los nazi-fascistas como Alemania, Italia, Japón, Hungría, Eslovaquia, Rusia y el resto de otros integrantes del bloque comunista de satélites soviéticos.
Perduran, el resto de los países comunistas, maoístas o teocráticos; tales son China, Vietnam, Norcorea, Cuba, Venezuela, los integrantes del Eje Apocalypto (ALBA) y el resto de los países islámicos.
Un bicho "real maravilloso" entre brumosidades falsas, de caribeños espirituosos
Hablamos
acerca de esa especie de bicho vivíparo y altamente maleable, que en la
abrumadora mayoría de los casos no discierne diferencias entre las
desquisiciones de Proudhon, las veleidades de Proust o las erudiciones de
Mirándola; por no decir de la paranoia homicida de un Hitler o las reflexiones
y onirismos letales de un Castro anti cultural y sus émulos obtusos del Eje Apocalypto (ALBA).
Sin
embargo en las democracias de buen andar y mejor vivir, a los fines de mejorar
la salud de las disciplinas expresivas que atañen a todos los
componentes humanísticos de la sociedad, tales fueros democráticos
(una verdadera fiesta de privilegios y libertades) se ejercen al mínimo o
simplemente no existe; en salvaguarda de la esencia de los altos principios de
la ciudadanía.
Solo
observar el tratamiento cuidadoso que se da a la libertad de expresión en los
sistemas democráticos, a contrapelo de lo que sucede o intentan establecer en
los totalitarismos, tal como funcionaba la tribu intelectual entre las influencias de Baudelaire y Hemmingway.
Luego
vemos, por el contrario, liberales, comunistas, anarquistas (libertarios), terroristas
intelectuales de nuestro patio; en especial; los homínidos embrutecidos con su
fanatismo alocados con pasarelas filosóficas, que despotrican a fin de enaltecer
el culto a la personalidad del líder.
Por el
catecismo zurdo, se auto complacen auxiliados de confusiones propias; empeñados
en entender la esencia de la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU,
aparentando interesarse por la libertad de expresión tal si fueran eunucos
ridículos encargados del orden reinante en el serrallo de su intelectualidad
naufragada.
En
realidad su interés único yace en cómo molestar a la sociedad norteamericana (igual
que hacia Baudelaire contra la sociedad francesa productiva) en su conjunto, en
beneficio de los enemigos internos y externos de los EE.UU.
Es por
ello que la Acta de 1890, pulida por Dingley en 1897, marcó puntos de
confrontación del gobierno con la intelectualidad anti purista y pre liberal
boyante en la sociedad norteamericana de entonces, sin tocar lo político.
Joyce se
sorprenderían más adelante, con la ventolera provocada por las remembranzas que
el insertó en las meditaciones, a ultranza, de Bloom y Dédalus aquel día.
Coitos
entre escarabajos, mariposas y palomas picassianas, de vuelo popular
Ayer y
hoy, en el lado opuesto al de las democracias; se imbrican escarabajos
ansiosos de coitar a las mariposas zurdas del batilongo rojo, tanto, como las
palomas picassianas de vuelo popular. Sistemas totalitarios del INDEX sinistrorso,
por donde deambulan con sus ridículas mochilas guevaristas al
hombro, marxistas, fascistas, izquierdistas, fundamentalistas islámicos y
los de otros costales del tentetieso. Por lo general, los modernistas atendieron más a la forma expresiva que al contenido. De esta indolencia se exceptúan luminosidades tales como los orwelianos revelado en obras tales como "1984", "Animal Farms", etc.de George Orwell.
Donde la
censura brota y es llevada a cabo tal si fuera un oficio excitante y no menos
libidinoso. Un ejercicio de entes lúbricos atormentados entre las sombras,
con la participación de mediocridades sensuales del partido político,
plutocracia o secta religiosa que detente y ejerza el absolutismo en ese
momento.
Tales
medianías burocráticas, alardean de practicar esta cirugía pateta de cómo le
conviene a sus colmillos tiránicos y a lo burdo de la tarea de opresión sobre
los individuos, que en su esencia de mayor repugnancia, es aplicada empleando
serruchos en lugar de escalpelos tal hacen los izquierdistas.
En dichos
sistemas totalitarios, liderados por un déspota o por una entelequia teocrática
de las más aburridas y grotescas; como son las musulmanas; sin importar la
etnia, el pastel es ofrecido falsamente envuelto en perfecciones diabólicas de
un cuerpo y un espíritu, humanos que en la inmolación, encontraran el pasaporte
al paraíso, el cual sus mentores evitan.
Los
individuos son lacerados cuando se les aplica la censura oficial, la cual es
para deleite de los torturadores un filtro y osmótico amoral sub ideologizado y
desinfectador policíaco.
Este
último tornillo de los tiranos, es de instalación obligada entre los centros
generadores de ideas y el cerebro inerme del ciudadano común. Le apodan bien,
lavado de cerebros. En sus inicios, Joyce no pareció entender la reacción estatal.
Dédalus,
nunca entendería el intríngulis, del por que bajo estos regímenes totalitarios la
censura es coquetonamente partidista y sectaria, supeditadas en cuerpo y alma a
la voluntad del líder de turno en la banqueta de mando.
En su
plano genético paralelo, la lengua se tuerce y abdica solemnidades, cada día y
por siempre y la acción represiva brota en unos casos del éxtasis coital
(sublimado) entre escarabajos kafkianos de vuelo popular y mariposas exóticas fellow-travellers, siempre ansiosas de ser
violadas.
Mientras
que en otros, la torcedura del Id venal y el Superyó pineal, deviene envuelta en la más
letal de las supersticiones.
Y se
torna un avatar que vibra entre el tipo que ulula enloquecido en el alminar del censor público y la yegua alada
que le revolotea erotismos paradisíacos aferrándolo más a sus ilusiones
adictivas para dañar lo mejor de la intelectualidad nacional (Salman Rushdie, Reinaldo
Arenas, Karel Čapek o Aleksandr Solzhenitsyn,
por citar algunos. "real maravilloso
Bloom y Dédalus
navegaban en una nave de excitante lujuria, ajenos a oficiales de aduanas con
los cuales se las verían después o a las circuncisiones estelares de un Henri
de Toulouse-Lautrec en el "Moulin Rouge" escanciando un Pinot Noir, borgoñés.
¿Qué
es obsceno? –inquirió el magistrado J. Woolsey
En la
disyuntiva de los términos latos inherentes a la censura apologética de los
obsceno, basta que el ciudadano alcance el punto excelso de la oclusión
psíquica. O también, que se sienta azocado por el terror clásico de su propia
flagelación a causa de su auto censura. Todo, para que las cúpulas se regodeen
gozosas y seguras en medio del rebaño, obediente y silencioso de las manadas que
pacen en sus primorosas “Animal Farms”
orwellianas.
Tales son
los casos de Cuba, Vietnam, Corea del Norte, China, Yemen e Irán, un retablo perfecto
de saurios políticos, los cuales rondan tercamente la quinta edad de la
destornillada era comunista-musulmana.
En forma
directa, es el ciudadano quien se reprime a sí mismo, en auto flagelación sin
atender a cualquier vicio de dicción o arrepentimiento ante el entorno del
estado policíaco o curia islámica y fundamentalista que le rodee. Recordar los
"Versos satánicos" de Ahmed
Salman Rushdie.
Luego, el
concepto varía en cada sociedad aunque su definición siempre ha reñido con la
época y clases dominantes.
Es
entonces que los magistrados ente el “Ulysses”
de Joyce, debieron replantearse ¿qué es obsceno?, como expresión de una forma
artística, ético-sensorial, contraria a lo que acontece con el resto de los elementos exaltadores
de valores tales como: decencia, moral, euritmia, civismo y
lealtad.
“Obsceno,
es todo aquello no cubierto por el atuendo”,
Según
plañeron los castos, esta palabra (maldita o divina, según el ojo del canario) tiende
a poner a los humanos en su justo lugar. Peo nadie quiere hurgar en su
interior. Es el rubor del comedimiento. El meollo para solventar la cuestión de
lo que se puede interpretar como obsceno, fue reditado entonces en la Corte
Suprema de EE.UU.
El caso
de Joyce, su “Ulysses” arribo
naufrago ante los magistrados. Exacto, cuando surgió la controversia a causa
del mencionado libro "inmigrante"; que daba patadas en las canillas
de los aduaneros para que lo dejaran entrar indocumentado nada menos que al
paraíso terrenal americano de la expresión libre. Al final, dicha Corte,
había dictado cuerdamente:
"Obsceno es aquello tendente a
provocar impulsos sexuales o inducir
a una sexualidad impura y de pensamientos lujuriosos".
Luego, el
tratamiento de lo obsceno es atemperado a las realidades ético-morales in situ, no como proclamación
pública. Pero resulta equivocado sostener que éstas naturalidades son valores
exclusivos de Occidente, ya que tal modo de pensar conduciría a mistificaciones
peligrosas.
Por otra
parte vemos los casos de absolutismos aberrantes observados en sociedades
selváticas o de cafres mentales; donde es oficial la poligamia, maltrato y
ablación de la mujer (el salvajismo de las mutilaciones sexuales), por no decir
más allá de las infamias mortales.
En
esencia, son las mismas entelequias demagógicas que hipócritamente sólo dejan
mostrar los ojos a sus mujeres, relegándolas mentalmente a la miserable vida burka.
Sería
ingenuo suponer que estas calamidades no se extiendan al resto de las
actividades de sus ciudadanos maltrechos, como es el abanico de las bellas
artes.
Tales
iniquidades sí resultan inmorales y obscenas, bajo la
sensibilidad de la exquisita buena costumbre ciudadana en las democracias
occidentales y las doctrinas judeo-cristianas. Por lo que debemos estar atentos,
como el otro ojo negro del canario.
“Hacia
una moral sin dogmas”, planteó Ingenieros
En esas
otras sociedades totalitarias, tales desmanes están pretextados en dogmas
políticos, tribales, étnicos, religiosos o todos juntos. Estos tipos de
oligarquías ensoberbecidas e inmersas en sus impunidades, tremolan su propio
mal concepto de la moral y decencia al determinar el diapasón monoaural sin
derecho a réplica, dentro del cual han de moverse las virtudes y defectos de
sus atribulados ciudadanos.
Por eso
fue importante para los EE.UU, discernir gradaciones en aplicar el sello de
"obsceno" respecto a la publicación de marras (Ulysses); ya
que se hubiera confundido o arruinado la preservación del patrimonio
ético-moral de la sociedad occidental (ver los anales de: "The EE.UU
versus a book....") de implantarse ominosas censuras literarias
aunque fueran sin intenciones dolosas.
Sucedió
que la moción no pleiteaba contra un libro del trópico sensual y tibio sino,
sorprendentemente, contra una obra arribada desde la fría Irlanda.
Cuando la
cuestión fue puesta en manos del magistrado J. Woolsey, la cosa tomó su nivel,
ya que desde 1929 el Senador Cutting había desentrañado parte del acertijo. A
Woolsey le recayó la tarea de opinar acerca de la obscenidad sospechada por los
oficiales de aduana, con respecto a esta publicación extranjera que se
pretendía ingresar en los EE.UU.
Woolsey
no entendió otra forma más justa de opinar, que leerse la obra de cabo a rabo
(unas 800 paginas) y tomar criterios de otras personas, ajenas entre sí.
¿Qué
dijo J. Woolsey?
El fallo
final, de unas 1800 palabras, señaló la obra condensada como:
"Una
alegoría del “tour de force”
sorprendente, en un
intento sincero y serio de desarrollar
métodos nuevos para observar y describir el comportamiento humano. No es
apreciable que haya sido un intento pornográfico.
La
posibilidad de que dicho libro despierte tales sensaciones en una persona de
instinto sexual promedio" (los franceses le denominan l'homme moyen sensuel), es remota.
Luego, después que hice largas reflexiones,
considero que la obra en
ciertos aspectos es emética para (algunos) lectores, pero de
ningún modo afrodisíaca. El libro, por lo tanto, puede ser admitido en los
Estados Unidos de Norteamérica".
Dicho
fallo devino lección trascendental que marcó época para todos los estamentos de
la sociedad norteamericana. Woolsey, dejó establecida la diferencia entre lo decente y lo obsceno,
sospechado infundadamente por los puntillosos, pero alertas, aduaneros.
La
moción y el beneplácito
En
esencia, el choque de los puntos de vista entre ambas corrientes, hizo que la
moción apuntaba al caso: UNITED
STATES vs. ONE BOOK CALLED "ULYSSES" (Estados Unidos vs un libro llamado "Ulysses")
de 5 Fedd. 182, 1933.
Para
entonces, la corte había fallado sobre este libro mayor de Joyce, que más
adelante marcaría uno de los hitos en el quehacer literario modernista de la
lengua inglesa.
Nuestro
autor era un irlandés nombrado James Augustus Aloysius Joyce (1882-1941). Tras
el fallo de Woolsey acerca del "Ulysses", y ya liberada la
obra de sombras, la misma fue acogida en los EE.UU con todos los honores del
beneplácito sajón.
Este
clásico y sus personajes, de manera permanente, son objetos de discusión a
través de los años, por parte de sus admiradores en Talleres y Círculos
Literarios. Es el por qué estas actividades se acostumbran realizar durante
todo el mes de junio –tal ocurrió en junio del 2004–, a causa del centenario
del Doomsday de marras.
Sucede
que también, medio que cunde el pánico en la efeméride, puesto que Joyce nació
en febrero de 1882 y murió en enero de 1941, todo un enigma que al parecer,
todavía nadie ha podido descifrar.
Fin de la
saga.
©
Lionel Lejardi. Febrero, 2012
Legacy
Press
(1) “Ulysses”, no fue la opera prima del
autor, James Augustus Aloysius Joyce (1882-1941). Sin embargo, resultó su obra
literaria principal y elemento de consideración obligada en lo referente, no
solo la literatura inglesa, sino también de la novelística narrativa.
Su novedad y fuerza literaria en contar una
historia, complicada o no, dependería mucho de como se incertaban en el texto;
de la manera mas discreta posible, los monólogos interiores de los personajes.
Para ello el autor utilizaba una riqueza
lingüística exuberante, muy bien encajada. En un momento, no anunciado y ni
siquiera sugerido en el mundo virtual del autor,
Sobreviene el desenlace y con ello, el fin
inevitable. Donde el lector permanece con hambre incontrolada de leer y saber
más.
(2) Con Ezra Pound (1885-1972), otro de los
grandes poetas, considerado una de las figuras cimeras de la poesía modernista,
en lengua inglesa del siglo XX, ocurrieron cosas provocadas por él mismo. La
personalidad de este escritor fue muy controvertida.
Al entrar en conflicto con el mundo
democrático se fue a la Italia de Mussolini y desplego trabajos en favor del
fascismo, por lo que quedo marcado al ser destruido el Eje de Acero, por las
fuerzas democráticas. Juzgado como traidor en los EE.UU, logró ser declarado
demente y paso varios anos en un hospital, hasta que fue liberado.
(3) Para
1922, en todos los documentos oficiales, propaganda o referencia al líder, este
aparecía escrito de la forma siguiente: Sua Eccellenza Benito Mussolini, Capo del
Governo, Duce del Fascismo e Fondatore dell'Impero ("Su Excelencia Benito Mussolini,
Jefe de Gobierno, Líder del Fascismo y Fundador del Imperio).
Toda esta cosa grandilocuente justificativa de los líderes totalitarios;
fascistas y comunistas; se disolvió con la derrota de las fuerzas del Eje de
Acero y la caída de Berlín ante las fuerzas Aliadas.
Con el despliegue de la “Cortina de Hierro” –ya advertida por
Goebbles desde enero de 1945, unos meses antes de caer el régimen nazi– sobre
la Europa del Este, la democracia hubo
de esperar hasta que se produjo la caída del
Berliner Mauer (Muro de Berlín),
en noviembre 9, 1989, y la consecuente derrota
definitiva del totalitarismo comunista.
(4) En el caso del Dr. Fidel Castro
Rúz, fue un líder comunista de tendencia stalo-maoísta, el cual no vaciló en ocasiones,
bordear el genocidio camboyano de Pol-Pot.
Para ello se valió de reditar los gulags bolcheviques. Ello consistió en la creación de pueblos de
campesinos exiliados de sus tierras y reconcentrados a la fuerza en el interior
de Cuba; también el montaje de campos de concentración de trabajo forzado (las
tristemente célebres UMAP, Unidades Militares de Ayuda a la Producción) para
recluir en los mismos a sectores categorizados por los Castro como “anti
sociales” opuestos al castrismo, etc.
Castro, fue quien se auto
proclamó dictador vitalicio de la Isla de Cuba. En la jerga bolchevique se nombró
como “El One”, “El Caballo”, “El Único”, “El todo o nada”; sin faltarle incorporara
tales idioteces lo del “El líder
indiscutible”, “El Comandante en Jefe”,
etc.
(5) Recordemos que la
denominada “Generación Perdida”, devino
tropo inventado o recurrido por Gertrude Stein (dicen que a partir de una
conversación sobre el trabajo, que escuchó en un taller entre un mecánico y su
ayudante) para designar a los escritores que de una forma u otra participaron
como soldados o en labores afines durante la IGM (1914-1918). En su intento
primario, la lista incluyó a Ernest Hemmingway, John Steinbeck, F. Scott Fitzgerald,
John dos Pasos, Ezra Pound, William Faulkner, E. E. Cummings, Archibald
MacLeish y otros menores. Durante el período de 1918-1929, estos escritores
(casi todos norteamericanos) vivieron en Paris u otras partes de Europa.
Hemmingway, popularizó la frase ocasional de Stein (su amiga íntima)
especialmente en sus novelas “Fiesta”
y “Paris era una fiesta”.
(6) En algunas inscripciones
calendáricas en el sistema de cuenta larga, encontradas en ciudades mayas antiguas como
las correspondientes a los monumentos de Quiriguá y Cobá, la fecha de la
conclusión de la presente era cosmogónica
–siempre desde el punto de vista de las religiones mesoamericanas–
correspondería al último día del baktún (como en el calendario
gregoriano, décadas, lustros, siglos, etc. los mayas consideraban el kaktún como una serie de 20 años) que en los
mayas es decimotercero, es decir, a la fecha 12.19.19.17.19 (21 de diciembre de
2012) (wik).
Serás
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