...für Anstand


La actriz y el general, en el delicioso Hotel "Le Maurice"
El general Patton llegó puntual a la cita. Después, ella entró deslizándose rauda, casi flotando, seguida de un camarero pulcro que empujaba un carro charolado con el servicio. Un copioso buffet froi el cual depositó sobre una mesa larga de té y quedó en espera en un extremo de la habitación. Patton se le acercó a ella y le besó suave en la mano, tan fina, que le pareció diluirse entre sus dedos de soldado curtido. Ella aceptó la butaca y en cuanto se sentó, él la miró al soslayo; discretamente, no como si fuera un trofeo de guerra o carnal. Tampoco con la expresión severa, de cuando inspeccionaba a oficiales bisoños. Sino, como a la mujer excepcional y valiente, de cuyo quehacer patriótico durante la II Guerra Mundial, estaban enterados todos. Después, Patton cambió una mirada oblicua con su ayudante; un teniente coronel (aka, "Furious") con cara de Wire Fox Terrier, atento a la voz de su líder, al que admiraba como otros tantos muchos. El General quedó estático por unos instantes. Porque Ella estaba ahí fascinante, etérea, perfumada y con lo mejor en joyería, atuendos y fragancias de Cartier. Lo espectacular de su vestimenta, las sandalias de tacón alto y fino color crema, de tirantes tipo "araña" y talón semi libre. Ella impávida, electrizando el ambiente de aquella tarde parisina cargada de aromas de rodoendros, en espera de conversar con el recontra trajinado general de los Aliados vencedores. Él le solicitó la entrevista con un pretexto baladí, para saludarla, después que a ella le entregaron una medalla, de las tantas, en la Alcaldía de París. Ahora estaban en el saloncillo aterciopelado del tercer piso del viejo pero aún delicioso Hotel "Le Maurice", en la Rue Rívoli. Patton hizo un gesto leve con sus fusta y el camarero dispuso el servicio y se retiró. Al rato volvió trayendo café negro, bebidas y tras el ritual, desapareció, silencioso. Porque él, Patton, era uno de los héroes genuinos de la guerra recién concluida. Quizás el más fino y educado de entre los militares norteamericanos, tanto como lo era Montgomery de entre los británicos; este último galardonado por los reyes ingleses con el título de "Vizconde de al Alamein", por su tenaz lucha contra del totalitarismo nazi-fascista que echó casi codo a codo con Patton. Es que el desastre comunista intentado por los bolcheviques, ya se desbordaba mostrando sus garras, en los territorios capturados y convertidos uno a uno, en las crueles satrapías de la Europa Oriental, después desaparecidas. Ahora, todos bebían el café acompañados con un delicioso licor ámbargris suave, el cuperné Calvados; genuino de los manzanares de Basse-Normandie que miran al Atlántico y también se deleitaban con los bocadillos y golosinas, escogidos todos por el propio Patton. En un momento crucial, estudiado como hembra, en medio de lo más animado de la conversación; la actriz se inclinó atrevidamente a tomar uno de los dulces y en el escote pronunciado de su busto en "V"; sus palomas vibraron aunque aprisionadas levemente por los bordes del vestido casual de chiffon (como siempre sin sostenes). Con el gesto atrevido, pareció enviar un mensaje impregnado de femonas turbulentas; desconsiderado en extremo; a aquellos hombres asolados por el aburrimiento de las trincheras, ahora hambrientos de novedades.

"Puff...", exhaló incontenible el teniente coronel y se compuso la guerrera, temeroso de su desliz frente a Patton. Ella sonrió con la expresión de su más inocente malicia.

El General reinició el diálogo concentrándose en la pregunta, pretexto de la cita:

—Sra. Dietrich —ensayó decir en el mejor de sus tonos siempre enérgicos. Pero quedó embelesado, hipnotizado con el perfil extra nórdico, caucásico, que la actriz como una walküre hierática, les ofreció por unos segundos con un gesto que hizo para arreglarse la cabellera. Ella, provocativa, los envolvió con una nube de humo del Galois que fumaba en una tagarnina plateada—. Le ruego que tenga la gentileza de explicarle a nuestra curiosidad norteamericana, por amor de Dios, lo que tantos deseamos saber, porque no está en ningún libro. Le aseguro una discreción absoluta y que todo quedara entre nos y los periódicos matutinos, cuyo personal anda revoloteando por las afueras.

—Muy amable de parte suya, la buena discreción que Usted me ofrece y garantiza, General —repostó ella, sonriente, con un leve tono de sorna.

La actriz ya conocía a Patton de cuando divirtió a los batallones Aliados en el Norte de África, a las mismas puertas del antiquísimo Tobruk libio asediado entonces por los ejércitos nazi-fascistas, repletos de italianos.

Ahora ella se tomó su tiempo y cambió de táctica para poner a Patton inquieto. Y comenzó a pasarle revista a éste las botas lustrosas y el revolver Colt .45 inusualmente niquelado; por tratarse de un arma de guerra; de cachas de hueso anacarado el cual le colgaba de una cartuchera que pendia de su cintura, al estilo de los buenos tiempos de cuando los good boys del Wild West. El General se dio cuenta de su olvido en despojarse de sus arreos militares, se deshizo de estos y los depositó en una butaca, adelantándose a Furious, quien intentó saltar de su asiento con intención de asistirlo. Patton hizo un gesto para que permaneciera en su sitio. Pero la experiencia del oficial le hizo permanecer de pie.

Desde el salón del lobby del hotel, se escuchaban los acordes de "Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt" (Eramorándome otra vez). Una música todavía peligrosamente extraña en París, por la recién concluida II Guerra Mundial. Y porque para los franceses de "La Résistance" andaban frescas las heridas de sus maquis urbanos y de los rurales como los heróicos "Maquis des Glières" y los extendidos como los partisans sobre todo el territorio europeo. Pero, ellos estaban ahora en un París, casi "ciudad abierta" (como fue declarada Roma) por ambos bandos) siempre acogedor, que enterró sus rencores, convenientemenete.

—Soy toda oídos, General. Yo le aseguro a Usted, Señor, que todo es perfectamente publicable y ningún niño tendrá que taparse los oídos o cerrar los ojos —le advirtió ella, en el mismo tono suave de su barrio natal berlinés, Schöneberg.

—Señora Dietrich, insistimos en saber qué la impulsó a Usted, una mujer relativamente frágil, a elevar el ánimo de las tropas. Usted no es una deportista, guerrera o amazona. Y todos los yankees nos preguntamos cómo, además siendo usted alemana; expuso su vida en más de trescientas actuaciones en el corazón del frente, para elevar la moral de nuestras tropas durante la guerra. Y nada menos que a unos cientos de metros de los sitios de combate. Usted les cantó su inolvidable "Lily Marlene" a las tropas, en favor de los enemigos de su patria natal. ¿Por qué?.

La actriz dio la impresión de estar tomando energía para armar una contesta inolvidable, que así fue. Pero lo que hizo fue deslizarse suave por el salón como una tigresa en acecho. Ya en el balcón y por unos segundos, aspiro profundamente el aire vespertino y observó el pulular de las banalidades humanas del mundo exterior y después, las sugestividades del mundo interior, representas allí por aquel par de soldados, caballerosamente esperandola de pie y que la miraban sin perderle un gesto. Aunque fueran frases echadas sobre un general de amabilidad y delicadesa soberbias, pero en realidad ambos unos hombres encallecidos por los avatares de la guerra. Y retornó al saloncillo.

Du kennst, die Sache ist sehr einfach, General, ...für Anstand (Sepa Usted, que la cosa es muy simple, General... por decencia) —susurró la Dietrich, ahogada por la emosión, pero en su alemán más exquisito. Ella había puesto un enfasis especial en la última palabra, "decencia", devastadora.

Desde ese instante, Patton hizo mutis como si fuera una muestra criónica, extraida tras estar inmersa en nitrógeno líquido. Ella lo advirtió, tomó una galletica, le untó mantequilla y la colmó con una porción pequeña de caviar negro del Báltico. Furious abandonó su pose encartonada y tiró dos veces del cordón para solicitar el servicio urgente a la habitación. En unos minutos, el camarero trajo otra botella de Calvados y el whisky preferido por el General. El asistente abrió ambas botellas y escanció las bebidas para reponer el nivel en ambas copas. Después de ingerir la galleta, permaneció en quietud durante un buen rato; un largo y posesivo rato, como aquellos que no disfrutaba desde la pre guerra. Largo, como la inquietud del General. Y se regodeó reflexionando en sus maldades futuras:

"Ahora, mi General, me toca a mí la interrogadera".

Masculló con la delectación extrema que experimentaría un ratón al jugar con el gato. Es que se sentía como antaño, en tiempos del “Der Blaue Engel” (El Ángel Azul), de cuando el debut como actriz. Y en ese instante la Dietrich experimentó, quizás con emosión un tanto candorosa, ser dueña absoluta de la situación.

Sin embargo, no por diablo sino por viejo, el instinto depredador de soldado experimentado en batir enemigos; le indicó a Patton la inminencia de una contraofensiva inevitable, por parte de aquella teutona arrebatadora.

Cenizas y Diamantes

Cenizas y Diamantes
Zbigniew Cybulski

Alas, de poetas muertos

Popiół i diament
(Cenizas y Diamantes)
Piękny polski film
Un film de Andrzej Wajda

"Al arder,
no sabes si serás libre
¿Sólo quedarán cenizas y confusiones?
o sí hallarás en las profundidades de las cenizas
un diamante estrellado
"
Cyprian Kamil Norwid
Poeta polaco

George Orwell, un mago de la Ciencia-Ficción distópica

En “Animal Farm: A Fairy Story”, dijo: “Todos los animales son iguales, pero (en Cuba) algunos, son más iguales que otros”.

Acerca de “1984" expresó: "Creo que las ideas totalitarias han echado raíces en los cerebros de los intelectuales en todas partes del mundo y he intentado llevar estas ideas hasta sus consecuencias lógicas".

Y sobre la "Verdad", declaró: "En tiempos de simulación universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario".

domingo 15 de enero de 2012

“Mercedes-Benz” vs. “Che”, Señor de las Sombras (1)


"Mercedes-Benz” vs. “Che”, Señor de las Sombras (1)
Se cumplen 53 años de tiranía comunista en Cuba

“Detesto a las víctimas cuando respetan a sus verdugos”
                                                                                                Jean P. Sartre

El “Dept. de Propaganda” exalta una chanza a la Mercedes-Benz
Sucede que todo apunta a que la Mercedes-Benz puso en marcha un Interne Gegenangriff (contraataque interno), a fin de pasar la escoba entre sus ejecutivos. Pero el asunto continua excitando nuestra cólera, la cual en términos de la patria chica, los cubanos denominamos “berrinche”. Por lo demás, incontenible porque eso es exactamente lo que experimentamos a causa del retablo guevarista armado en un punto de dirección, indudablemente desorientado, de la Mercedes-Benz. De todos modos, será un berrinche épico-histórico. Ello es, por la inexplicable propaganda desconsiderada; desplegada a bofetadas limpias por la firma (cherches l'homme) durante su feria anual de exposición y ventas, efectuada en Las Vegas.
Se trata de una actividad lícita contra la cual no hay por que tener objeción alguna, ni elegirse paladín de boicots; salvo que esta vez hubo un traspié al adornar y galardonar la Feria con la imagen grotesca de uno de los verdugos mayores y que aun después de muerto, sigue matando y dañando a nuestras sociedades democráticas latinoamericanas.
Es que somos un conjunto de naciones a las cuales este argentino, un sicario miserable de los hermanos Castro, trató de arruinar, hundir en la tiranía y sumir en el odio, tal hicieron y hacen los comunistas en lo que resta de la Cuba actual.
Y esto, advertimos no es patriotería sino observar el resultado de la sin razón inexplicable del incidente montado por sugerencias de algún obtuso izquierdista anidado solapadamente, entre los asociados de la firma Mercedes-Benz, lo cual es de lamentar.
La monserga del lapsus linguae y las trompetas de Jericó tocaron arrebato
¿Y a qué viene esta monserga? Sucede que no evidencia tratarse de un lapsus linguae ocasional y no intencional, en el que cualquiera humano puede caer por error o ignorancia. Tampoco incumbe a algaradas de gansos solterones en un pesebre de un log n-sexuales. Tampoco la herida no es producida por un mal concepto expresado involuntariamente, cuya duración puede ser efímera y casi inocua, si el error se  despliega públicamente y a nivel mundial. Ello nos aterra a las personas sensibles y siembra inquietudes en  nuestra inocencia. 
La firma, debe entender a los cubanos, no porque no consideremos personas especiales; sino; que nos vemos en calidad de simples ciudadanos semejantes a cualquiera de los otros, encajados en un mundo multipolar, siempre asediado por los enemigos de los EE.UU. Cierto es que estamos empeñados en que esta, nuestra nueva casa norteamericana, sea mejor cada día. Y también permanecemos decididos a vérnoslas con esos enemigos internos y externos, valga la reiteración.
Sucede que no tarde, la comunidad cubana del exilio; despertó anonadada  en medio de un intríngulis similar al estruendo de las trompetas de Jericó; todo, gracias al increíble dislate de un ejecutivo. Nos incumbe, porque todo lo relacionado con este mal llamado personaje emblemático de la justicia social, lo es al revés, como emblema del totalitarismo mas cruel y rampante.
A estos extremos, llegan los botafumeiros profesionales, que han inducido una idea errónea en la elección recontra mala por parte de uno o varios ejecutivos inconsciente/consciente. Cuando suceden cosas así, que destapan un escándalo, siempre aparece la excusa manida:

"...desconocíamos las interioridades de este personaje tan conocido, pues se le tenía por un luchador en favor de la libertad y la democracia, además amigo de los pobres, etc."

Da la casualidad que estas personas raras que cuentan con autoridad empresarial, dan muestras frecuente de que no se toman el trabajo de leer la otra cara de la postal. ¿Razón? Porque saben perfectamente la hoja delictiva del tipo.
Un tropo que deviene deleite con la degustación de su “síndrome de Estocolmo” propio, auto inducido, el cual nos da una creación genuina y la medida de sus sado masoquismos respectivos de los promotores.
Para ver el alcance del timo cuando este irrumpe entre los cándidos e incrédulos, la estafa moral e ideológica alcanza –dicen las crónicas y sin que aun sepamos cómo–, a figuras muy conocidas cuya fama les proviene de actividades ajenas a la historiología y la política.
Tal sucedió, por ejemplo, a una líder religiosa de la talla de la finada Sor. Beata María Teresa de Calcuta, cuando elogió nada menos que la figura de este "Che" Guevara sanguinario, evidenciando esta encontrarse sometida a un despiste completo de la realidad objetiva.
Se nos hace impensable que en la comunidad alemana que regentea la firma, no exista alguien con cultura general suficiente para advertir del error y levantar la banderilla del "¡Pleasestop Pal!" antes de que el error llegase a los medios.
Ejecutivos que debieran saber, al menos, algo de nada
Pero ellos insisten de igual modo, claro que no la firma, en un anatema anti democrático. Sólo ver como lo es de genial el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías; al presentar de manera premeditada nada menos que a Ilich Ramírez Sánchez "Carlos El Chacal"  –no como al terrorista y asesino convicto, confeso, además de condenado–,  sino, como otro "esforzado reformador social contemporáneo".
Claro, si empleamos la misma terminología zurda que utilizó como "objetivo del objeto" aquel viejo carcamal, Herbert Lionel Matthews, al ensalzar a Mao y Castro como ejemplos a seguir, bajo la estrategia delineada por el Comintern respecto a Indoamérica.
Por ejemplo, sin ser erudito, yo puedo contarle sobre una sarta de idioteces, entre otras, las variaciones ensayadas en sus apellidos por Hitler y familia hasta concluir en su versión final o la tesitura de su papel higiénico preferido.
También las veces que cogió sarna en las trincheras en unión de su jefe adamado, aquella mariposa de Ernst Röhm; el chicuelo de las Sturmabteilung (SA), las adorables "camisas pardas"; huestes divinas de alineados nutridas por lo más granado del lumpen proletariat muniquense.
Todo, hasta que  en la bien conocida Operation Kolibrí (dizque, Nacht der langen Messer o "La noche de los cuchillos largos"), le partieron el cuello. Y por que no también cuándo Hitler le dio el primer beso a Eva Braun o donde el amado  Führer  tenia alojado el punto "G" y por ahí, sigue interminables la hilera de vaguedades y nimiedades. ¿Gracioso el tipo, verdad?
Algunas, cosas inútiles y otras sin embargo valiosas al menos para atenernos al NMP (no meter la pata), tan canónico en los creadores de ideas publicitarias. Aseguro que esta no es muestra babosa de pedantería y alardes de culteranismo barato, aunque es lo más parecido.
Sucede que para los ejecutivos tipo "Peter Pan" es elemental que cuenten con un mínimo de conocimientos, saber algo, antes de tomar decisiones trascendentales. Porque eso sí se lo enseñan a todos ellos en las Escuelas de Administración de Negocios, no en las caballerizas de los hipódromos. A menos que hayan perdido la dirección postal del centro o que abren el periódico matutino por la página de los deportes.
Aparentemente en el Headquarters de la firma; hay un tipo cuyo cerebro (si lo posee) parece dormitar de en una alcantarilla del barrio berlinés de Schöneberg, sea esta masa encefálica liberal, libertaria, anarquista, de izquierdistas trasnochados o de los “indignados” de hoy, tales son moda al estilo hippie.
Al personaje, quizás, se le hizo una grieta en el cerebro de donde destiló la idea luminosa. Reiteramos, excluyendo que el candidato estuviera cargado de mendacidades premeditadas o inducidas.
El síndrome se presenta con frecuencia entre los ejecutivos cuyas edades fluctúan en el rango de 40-60 anos, dado que sus primeras piedras (contra cualquier cosa) las tiraron en sus años mozos, cuando era moda chic parecer "guerrilleros urbanos". En ocasiones, no es nada grave, simples hipos juveniles que el tiempo disuelve.
También. podría ser la mala intención del geniecillo, la que reventó el buen pastel de la hermosa convención del CES (Consumer Electronic Show) el 10 de enero en las Vegas. Entonces, de manera espontánea, los demócratas nos sentimos afrentados.
¿Que no dijo el CEO de Daimler AG?
Eso mismo, exactamente nada. Porque Dieter Zetsche, CEO de Daimler AG, acudió allí al parecer todavía adormilado en la Babia leonesa y sin percatarse que el viejo represor de los cubanos, lo vigilaba estrechamente, en términos automovilísticos “de defensa a defensa”, con la mirada clavada en su cogote. 
Es posible que Zetsche, traspasara las puertas engalanadas, ya arrastrando una inquietud por el chiste de un colega que le recordó las tres últimas letras de su apellido tan singular. 
Pretendía éste, promover la actividad envuelto con la imagen clásica del "Che" Guevara con su boina negra; donde en lugar de la estrella pentacular (de cinco puntas) colocaron como un insulto el escudo de la Mercedes-Benz incrustado. Con ello, se dio la impresión de que este malandrín fuese o hubiese sido el Comandante en Jefe de la Mercedes-Benz. en calidad de una propaganda excelente para la firma.
Este sujeto-objeto u otro, concertó la visión acerca de poner a la venta los carros de la manufacturera, nada menos que vigilados por la imagen tétrica de uno de los “grandes hermanos", representante del terror comunista, el finado Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna.
¿Qué tal si al "cerebrito" se le hubiese ocurrido colocar la imagen de Karl Adolph Eichmann o la de Klaus Barbie Altmann, en calidad de vedettes promotoras del evento? Luego, en este planeta Tierra, ¿algún chamán cuerdo se podría imaginar la magnitud del berrinche que armarían los judíos?
El “Che” es lo menos apropiado para anuncios de ventas, dado que el tipo era enemigo acérrimo del capitalismo, la libre empresa, la libertad, la democracia, la moral cristiana, los altos principios y otras linduras de las que gozamos, además de ser un sociópata que actuó como sicario de los Castro. 
Para este líder apocalíptico, los cubanos eran una especie de "perros norcoreanos sumisos”, adoradores del Líder Máximo, el Dr. Fidel Castro Rúz; a quienes se les ha prohibido durante más de medio siglo, que poseyeran autos de ningún tipo.
Porque tales privilegios son de uso exclusivo por los "grandes hermanos iluminados de la Animal Farm cubana" y sus secuaces, todos humildes, modestos, sinceros, honestos, desposeídos de los bienes terrenales, odiadores del vil metal, etc. Unos pescaditos candorosos e inofensivos. Sólo que estos monjes cartujanos, ya están enriquecidos.
En las democracias, se cumplen exactamente con las mismas actividades que se permite la firma, en el mundo libre del “dejad hacer, dejad pasar” (laissez faire et laissez passer) (2) y democrático, latente gracias a nuestra civilización judeo-cristiana, atacada por este argentino ateo, cretino y sanguinario.
Al menos sus nietos, parecen estar cuerdos y se desligan de este genocida enajenado.
En la Mercedes-Benz puede ser como en todas partes, que habiten ciertos "Cándido de Voltaire"; pero no locos. Dado que esta imagen representa una burla real (no ilusoria) a toda la comunidad democrática del melting pot, que habita desde el Río Grande hasta la Patagonia, asediada por las narco-guerrillas.
No se trata solamente de los cubanos desterrados en la diáspora.
“¿Play Boys o Rebeldes sin causa en mi firma?, se preguntaría Dieter Zetsche
Pues sí, estimados amigos, porque este ejecutivo debe conocer perfectamente por su nivel cultural, igual que la mayoría de los alemanes adultos; quién fue Guevara al igual que sabe de Hitler y pecó, por no alertar a la firma. Sino, ¿qué aprendieron los alemanes de esa generación de pos guerra, durante tantos años pegados a la indecencia comunista de la mal llamada República Democrática Alemana? 
Lo que consiguió ese genio con tal proceder inmaduro (suponer que no fue intencional), fue la creación artificial de un anti clímax, para confundir y amedrentar al comprador que deseaba la virtud de una joya prístina, tal es (Das Auto). 
Claro que tal turbidez es  perfectamente solucionable y recuperable por la firma, tan sólo con mover un poco la escoba por las rinconeras de la casa. Estos residuos, son los que integran la graciosa pléyade liberal, encargada de destruir el sistema democrático, desde adentro.
Aquí pecan, no sólo el homínido generador del disparate empresarial, sino también (y es lo lamentable) la retahíla de jefes sucesivos en la escala ascendente de valores administrativos. Quienes tal vez incapaces de descolgarse de las orejas sus celulares “sicotrónicos” (es un neologismo mío) con los que entretienen durante todo el día, generan por omisión estas veleidades nocivas.
Quizás son versiones aplatanadas de estos Play Boys o Rebeldes sin causa,  en contra de la manufacturera, hasta aterrizar en algún vice encargado de dirigir y controlar la propaganda. Un pobre diablo (a lo mejor, no tan pobre ni tan diablo), que sigue las exo instrucciones del “más allá”.
Seria muy comprometedor para estos alegre ejecutivos; algunos de los cuales parecen desconocer la diferencia entre la derecha que les alimenta el maravilloso estándar de vida occidental del cual disfrutan (quiera Dios que así continúen por siempre jamás) y el mundillo alucinante de las “Animal Farms”, propagandizadas por los Che y comparsas.
Una cappella extraña en boca de Janis Joplin
Es preguntar a las madres, cuyos hijos fueron victimizados a boca de jarro por guerrilleros, terroristas y asesinos (admirados por piaras de idiotas), como lo fue “El fracasado por Excelencia del siglo XX”, el Dr. Ernesto Guevara de la Serna, sus secuaces y mentores, de cuál justicia social este personaje preconizaba en sus andanzas de motociclista.
Mañana, de seguir pastando impunes, la firma deberá esperar un apologismo de musulmanes terroristas o una reivindicación de cualquier nazi-fascista marrullero. Claro que la cúspide de la firma, supongo, debe estar ardiendo e igual de indignada por el deschave de estos "logreros de cuello blanco".
Porque entonces el asunto tendría “cola” y no seria sorpresivo que si accedemos a la chismosa y bien querida Internet; esta nos insta a analizar la canción sicodélica de “Dialing for Dollars”, la cual proviene de la otra canción de Mercedes Benz, a cappella de un tal Janis Joplin, un amante del sicodelismo, tal hizo pintarrajos con su Porche endiablado.
Esta pieza musical al parecer, dicen en Internet, que fue la canción obertura del film alemán “Der Baader Meinhof Komplex(3); una vivisección del terrorismo urbano, sufrido por la propia Alemania decente, en tiempos en que la comunista indecente, estaba de fiestas.
Es algo que no me consta. Aparte, si alguna vez dispusiera de fondos, que lo dudo, de todos modos me compraría un “Mercedes”, nada de boicots.
¿Y saben por qué?, porque la “Mechi”, no tiene nada que ver con las burradas de algunos desagradecidos a quienes amamanta como una Madre Nutricia. Ella, la Mercedes-Benz, no es prisionera de Hécate (diosa de las encrucijadas) y al final del día, “sacudirá la mata” y constatará cuántas frutas caen al suelo, porque el lugar de estos no es en los laberintos de la firma.
Exergo
¿Seria una arrogancia si les sugiero a la firma estudiar la conveniencia de pasar esta queja a los interesados, para una lectura? Claro que siempre alguien se preguntará, ¿y quién es éste desorejado que se atreve a sugerir tales, sin estar respaldado por una sola acción de la compañía? Es que, a veces, sucede tal.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Enero, 2012
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)  Felix I. Rodríguez and John Weisman. “Shadow Warrior” (Guerrero de las Sombras)/The CIA Hero of a Hundred Unknown Battles. New York: Simon and Schuster, 1989.
(2) En realidad, la frase completa es “dejar hacer y dejar pasar, que el mundo va solo” (Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même).  
(3) El complejo de Baader Meinhoft o R.A.F. Facción del Ejército Rojo (título alemán  original, "Der Baader Meinhof Komplex")

Serás bienvenido a mis blogs alternos,
3275